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EDITORIALES
“La imagen, fechada el 2 de octubre de 1933, muestra una escena cotidiana pero cargada de significado institucional y característica de la prensa gráfica y de los reportajes municipales de los años treinta, siendo una imagen pensada para transmitir cercanía y confianza, mostrando a los responsables de vigilar la honradez del comercio diario como servidores accesibles y diligentes, siempre "prestos" a atender al vecino que comprara en el mercado.”...

En octubre de 1933, el edificio que hoy conocemos como Mercado Central de Alicante llevaba poco más de una década en funcionamiento. Su historia había sido larga y accidentada, ya en el siglo XIX la ciudad contaba con dos mercados insuficientes —el de la Puerta del Mar, de 1841, y el modesto mercado de la plaza de Hernán Cortés, abierto en 1883—, ambos superados por el crecimiento de la población y con graves problemas de higiene. Desde finales del siglo XIX se sucedieron proyectos y subastas fallidas para levantar un mercado nuevo y digno, hasta que en 1911 el rey Alfonso XIII colocó la primera piedra del edificio en la avenida Alfonso el Sabio, sobre un proyecto inicial del arquitecto Enrique Sánchez Sedeño.

Los problemas de financiación paralizaron las obras durante años, hasta que la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Alicante, presidida por José Guardiola Ortiz, concedió el crédito necesario para terminarlas. El proyecto definitivo, con retoques del arquitecto Juan Vidal Ramos sobre la base diseñada por Próspero Lafarga y Francisco Fajardo Guardiola, permitió que el mercado empezara a funcionar de forma oficiosa el 23 de noviembre de 1921, aunque su inauguración solemne no se celebró hasta el 12 de noviembre de 1922, en un acto presidido por la Duquesa de Canalejas y con la presencia del ministro José Francos Rodríguez y del alcalde Antonio Bono Luque.

Así pues, la figura del Administrador Perales, en octubre de 1933, cuando el Mercado Central de Alicante era ya un edificio consolidado, de estilo ecléctico con ornamentos del modernismo valenciano, y convertido en el gran centro de abastecimiento de la ciudad.
El elemento más singular de la imagen es la presencia de los "funcionarios del Repeso" junto al Administrador. El Repeso era el servicio municipal encargado de comprobar, a petición de cualquier comprador, que el peso o la medida entregados por el vendedor eran correctos y si un cliente sospechaba que le habían dado gato por liebre en el peso del pescado, la carne o la fruta, podía acudir a la oficina del Repeso —identificable en la fotografía por la gran báscula elevada sobre una tarima— para que un funcionario contrastara la compra con un instrumento oficial y verificado.

Esta institución tenía (y sigue teniendo, en el recuerdo de la ciudad) una identidad muy marcada dentro del Mercado Central de Alicante. Así lo recogen testimonios y crónicas locales sobre la vida cotidiana del mercado a lo largo del siglo XX, que describen el Repeso como el rincón "para los desconfiados" y el lugar al que acudir cuando había dudas sobre si el peso de una compra era correcto o el vendedor había manipulado la báscula. Era, en definitiva, el mecanismo de garantía que sostenía la confianza del público en un mercado con cientos de puestos y decenas de vendedores distintos.

El origen de esta figura es mucho más antiguo que el siglo XX. Se remonta al oficio medieval y moderno del "Fiel Contraste", el funcionario municipal encargado de verificar los pesos y medidas del pan, los cereales o el vino en los mercados de toda España, antes de la unificación del sistema métrico decimal en el siglo XIX. El rastro de esa vieja función administrativa sigue vivo hoy en el callejero de numerosas ciudades españolas —como el Carrer del Repés de Valencia o la Calle del Repeso de A Coruña—, situadas casi siempre junto a lo que fue la antigua plaza de mercado.

El Administrador y su papel al frente del mercado, el Administrador era una figura municipal responsable de su gestión integral y de la asignación de puestos, el cobro de tasas, la coordinación con los servicios de inspección sanitaria, la vigilancia y limpieza del recinto, y la atención directa de quejas y reclamaciones tanto de los puesteros como del público comprador. Era, en la práctica, la cara visible de la autoridad municipal dentro del mercado.

El Administrador Perales junto a los funcionarios del Repeso, compone deliberadamente una imagen de equipo, de servicio público coordinado y accesible, en la que la autoridad administrativa y el personal técnico de control aparecen unidos y dispuestos ante cualquier duda del público. No ha sido posible confirmar con fuentes adicionales en línea la identidad completa ni la trayectoria del señor Perales al frente de la administración del mercado; para precisar ese dato, la fuente más fiable sería el Archivo Municipal de Alicante, que conserva un fondo fotográfico e histórico específico sobre el Mercado Central —el mismo que, con motivo de su centenario en 2022, exhibió una selección de 35 fotografías históricas del edificio.

Testimonio de la vida cotidiana alicantina de 1933 como este tienen un enorme valor como fuente para la historia social y de la vida cotidiana de una ciudad. Más allá de las grandes narrativas políticas de la Segunda República española, permiten reconstruir cómo funcionaba el día a día de una institución que resultaba esencial para el abastecimiento de toda la población y quién vigilaba que el pescado o la carne se vendieran al peso justo, quién resolvía la reclamación de una vecina que sospechaba de una balanza trucada, quién encarnaba, en definitiva, la promesa de un comercio vigilado y honesto en el gran mercado de la ciudad.

Apenas cinco años después, el 25 de mayo de 1938, el mismo Mercado Central de Alicante sería escenario de uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil española que fue el bombardeo de la aviación fascista italiana, que causó más de trescientas víctimas mortales en sus alrededores. La imagen del Administrador Perales y los funcionarios del Repeso, tomada en el otoño tranquilo de 1933, pertenece así a los últimos años de normalidad de un edificio que, poco después, viviría uno de los momentos más dolorosos de su historia.
"Nota metodológica: la identificación de la ciudad y del edificio —el Mercado Central de Abastos de Alicante— procede de la foto proporcionada. No ha sido posible localizar en fuentes públicas en línea una referencia documental independiente al Administrador de nombre Perales; quien desee profundizar en este dato concreto puede consultar el Archivo Municipal de Alicante, depositario del fondo fotográfico e histórico del Mercado Central."

CREDITOS
PUBLICACION: Los funcionarios del Repeso.
EDITOR: Alicante Historica
TEXTOS: Generados por Claude AI
IMAGEN PORTADA: Generada por GEMINI IA
SECCIÓN:Historia
FECHA DE PUBLICACION: 15/09/2026 - 11:25 | Copyright ©

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