“Señalar que uno de los problemas más graves que padecía Alicante a lo largo de los siglos fue la escasez de agua potable no sería descubrir nada nuevo. Ya dimos cuenta en otras ocasiones de cómo se quitaban grifos de las fuentes públicas para conseguir un ahorro del preciado líquido, se construían depósitos o aljibes como los de Garrigós y la plaza del Teatro, o se compraban hilos de agua de la Fuente Blanca para cubrir las necesidades. También se iniciaban negociaciones con la Sociedad de Nuestra Señora de los Remedios para explotar el agua de la mina del Llano de la Cueva, pero la escasez continuaría, obligando al Consistorio a «abrir pozos en el interior de la población»”
Estuvieron caudales en las catas realizadas en las calles de Bailén, Gravina, Pozo, Bóvedas y Orito. En los pozos de las calles Cádiz, San Nicolás, Plaza de las Monjas y entrada al barrio de San Antón no había brotado, pero mantenían la esperanza de encontrar.
Por el contrario, cegaban los de Quevedo y la plaza de la Constitución «por ser agua de malas condiciones y haber desplomes en el terreno».
El problema pareció menguar con las obras del marqués de Benalúa, que en 1881 había conseguido «el viaje de aguas potables de la Alcoraya a costa de inmensos sacrificios». Pero la solución a la escasez de agua no llegaría hasta 1898. Desde años atrás se estaba trabajando en un proyecto del ingeniero don Silvino Viñes para la construcción de un canal que permitiera traer a la ciudad de Alicante las aguas que afloraban abundantes en el pueblo de Sax.
El día uno de abril de 1898, el alcalde Gadea hacía observar al Cabildo que para Alicante, en el orden primordial de los beneficios, figuraba en primer término «el abastecimiento de aguas potables iniciado ha cuatro años».
Dado que el compromiso suscrito entre el Ayuntamiento y la empresa explotadora iba cumpliendo los plazos marcados con puntualidad y se esperaba la inminente llegada de las aguas, el edil había visualizado las obras, pudiendo comprobar que en el día de la fecha la empresa ya tenía colocados en la ciudad siete kilómetros de tubería de los quince obligados por el contrato, lo que permitía esperar que «las aguas de los pozos artesianos de los prados de Sax fluirán en Alicante con toda la hermosa abundancia de tan poderosos manantiales».
Según informaba, a mediados de junio del corriente año llegarían las deseadas aguas a esta ciudad, «que despertará a otra vida más laboriosa y más grande, este pueblo que dormita hace tiempo en languideces enervantes de tristezas económicas». El alcalde proponía que, antes de la llegada, debían dedicarse a afirmar los pisos de calles y plazas y proceder a su completa transformación..., con el entarugado de la antigua plaza de Elche y el asentado del paseo de Méndez Núñez con ladrillos hidráulicos en cuadrados, parecidos al actual de barro cocido que se emplea en aceras, pero de mejor calidad.
También aconsejaba realizar pruebas «de adoquín de escoria de hierro en unas calles y de asfaltado natural en otras». El 29 de abril, Emilio Herault, ingeniero de las obras del Canal del Cid que debía traer las aguas potables de Sax a la ciudad, solicitaba una prórroga hasta el 30 de junio «en que surtirán las aguas de las fuentes». Un mes más tarde, el citado ingeniero, dada la proximidad de la llegada, aconsejaba que el agua «dé surtido gratuito en las fuentes públicas» y solo pudiera utilizarse cuatro horas por la mañana y dos por la tarde durante el periodo estival, y tres y dos horas durante el invierno.
El Consistorio rechazaría el consejo porque el contrato señalaba que no habría limitación de tiempo ni restricción alguna. El 24 de junio, el citado Herault pedía una nueva prórroga hasta el último día de julio. Por fin, el 4 de agosto de 1898, el agua de Sax brotaba de las fuentes alicantinas. El 12 de agosto, el alcalde Gadea exponía a los concejales que «la hermosa esperanza que por tanto tiempo abrigara Alicante de un abastecimiento de aguas se ha convertido en realidad con la traída de aguas de Sax», y proponía pedir al Gobierno una condecoración para el señor Herault.
Todo el Ayuntamiento estuvo de acuerdo; incluso Martínez Torrejón pidió ampliar la súplica para que reconociesen igual mérito al ingeniero autor del proyecto, el señor Viñes. También decidían perdonar la multa a la empresa por haber llegado las aguas con cuatro días de retraso. El Ayuntamiento recibía el 26 de agosto una grata noticia: el IX Congreso Internacional de Higiene y Demografía había premiado «los planos del viaje de aguas de Sax» con la más alta recompensa concedida por el Congreso: el diploma de honor.
CREDITOS
TITULO: El centenario de las aguas de Sax.
EDITOR: Información de Alicante
REDACTOR/TEXTOS: Enrique Cutillas Bernal
Fotografías: Tratada ó Generada IA - GEMINI ®
ORIGEN:https://informacion.com/
FECHA: Domingo, 24 de mayo de 1998 | Historias de aquí ©
Publicaciones con derecho de autor. |™ trademark |Copyright ©
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