Historias de aquí

Hoy quiero hablarles de una tumba que existió en la antigua iglesia de la Misericordia (hoy fábrica de Tabacos), al menos hasta la guerra de 1936. Fue proyectada y ejecutada por José Gadea tras la aceptación, el 20 de septiembre de 1758, de quien poco después debía ocuparla, don Elías Gómez de Terán.

REDACTOR: D. Enrique Cutillas Bernal ©

Estaba situada en el presbiterio de la citada iglesia, donde se construía, para bajar a la bóveda, una escalera y toda la caja de ella de piedra franca, con nueve peldaños de cinco palmos y de una sola pieza. Toda la caja y la escalera quedaba guarnecida con «un marco de dos palmos de ancho con otros dos de grueso», con un rebaje para asentar las losas que cubrían la citada escalera.

El parámetro o frente de la bóveda debía quedar en el mismo plano que la frente de la grada del presbiterio. También debían construirse todos los lados hasta el piso de la bóveda y brancas de las puertas... y el retorno de las brancas, hasta el ángulo y paredes de los lados, con la misma cantería de sillería de dos palmos y medio de lecho y tres al menos de largo, y cerrar «desde el ínfimo escalón hasta la caja, con losas de la misma piedra».

Debajo de la grada del presbiterio se hacía un pequeño arco de palmo poco más o menos de rosca, lo que más bien se regulará cuando se descubra la grada, que sería cuando podría decidirse con exactitud la amplitud que podría darse. El arquito estaría formado sólo por tres piezas, con dos palmos de crucería.
La escalera citada quedaba cubierta con seis piezas o losas de la referida piedra franca... de cinco palmos y ocho dedos de ancho y dos palmos y tres cuartos de grueso; en la una deben ponerse dos pernos que atraviesen la losa de dos dedos de grueso, que siendo más largo que gruesa la losa, pueda tener una porción en donde asir una cuerda para mover las cabezas de bastante grueso, y la de la cara embutida en la piedra. Toda la piedra utilizada debía quedar «trinchada con trinchete de diente menudo y sin fallos».

El constructor debía correr con «los gastos de la saca, porte, labra y asiento», fijando las puertas «con aquellas piedras precisas del asiento de los gorrones y texudos y ranuras», hasta dejar la tumba perfectamente acabada.
El sepulcro o caja que debía acoger el cuerpo debía ser «de piedra de jaspe de la cantera del Rollo, de Aspe, de la encarnada de mejor calidad... con diez palmos de largo, tres y un cuarto de ancho y dos y medio de alto, esto se entiende de luz, sentada la tapa».

Sobre el acabado y forma del sepulcro señalaba:
«Los lados y suelo deben ser de dos, a lo más, de tres piezas y los testeros de sólo una pieza, y en ellos se ha de hacer el rebaje de la tapa de tres dedos de ancho y cuatro de fondo». Se cortaban los cantos de los cuatro lados en nueve dedos, y para encajar la tapa se rebajaba tres o cuatro dedos en toda la circunferencia exterior. La piedra de la tapa o cubierta de la caja debía ser de la misma cantera de Aspe, de la que se saca de color melado como lo es la del frontal del altar mayor de la Misericordia. Estaría formada con dos o tres piezas, no más, y todas ellas estarían labradas, amoladas, incluso el marco, rebaje interior, juntas y tapa. El marco y el interior tenía que estar lustrado. Todas las piezas que componían la tumba quedaban «asentadas con mortero y lechadas», luego embetunadas las juntas y tapa.

El coste de la obra ascendía a 120 libras de coste y un entierro precipitado, debiendo quedar terminada en el plazo de mes y medio tras la firma del contrato.
Lo cierto es que, según certificación de Melchor Aracil, don Elías Gómez de Terán murió en Monforte a las cuatro y doce minutos de la tarde del 9 de octubre de 1758. Pese a contrariar su deseo, tuvo que ser embalsamado, debido a que «la enfermedad no dilataba la corrupción», y enterrado en la Misericordia el 11 de octubre.

Meses después realizaban la ejecutoria testamental sus sobrinos y herederos don Francisco Gómez de Terán, marqués de Portago, y su hermano Andrés, quienes testimoniaban:
«Después de las exequias que hizo el Cabildo, se depositó en un nicho que se dispuso en el crucero de dicha iglesia, al lado del Evangelio; hasta trasladarse al sepulcro que quiso se hiciese en el presbiterio de la iglesia, el cual quieren los señores otorgantes se haga, y que a él se traslade el cuerpo».

¿Se conserva esta tumba bajo el suelo de la actual Fábrica de Tabacos?
Nos gustaría saberlo.

CREDITOS
PUBLICACION: La tumba de don Elías Gómez de Terán
EDITOR: Información de Alicante
TEXTOS:Enrique Cutillas Bernal
Fotografías: IA/Información/Archivo Municipal/Sanchez/Soriano/Arjones/E.Bañon. etc.
SECCIÓN:Historias de Aquí
FECHA DE PUBLICACION:04/10/1998 | Copyright ©