El Origen de "El Vall" al Paseo de Quiroga fue una de tantas metamorfosis urbanas de esta zona de Alicante que se inició en 1821, marcando el fin de un espacio marginal para la ciudadanía.
Originalmente conocido como El Vall, el lugar era un barranco de aspecto tenebroso y repugnante que los habitantes de la ciudad evitaban transitar.
Las primeras obras de adecuación para transformar este entorno degradado, fueron el derribo de la muralla que lo flanqueaba y se utilizaron los escombros de la propia muralla para elevar el nivel del suelo y se realizaron labores de enlucido en las fachadas de los edificios colindantes.
El espacio fue bautizado inicialmente como Paseo de Quiroga, recibiendo más tarde el nombre de Paseo de la Reina hasta llegar a su denominación actual como Rambla de Méndez Núñez.
El contexto Político y Embellecimiento (1822–1829) fue el desarrollo del paseo que estuvo marcado por los cambios políticos de la época y un ambicioso plan de ornato público por parte del Ayuntamiento.
El 1 de diciembre de 1822, el cabildo alicantino, de tendencia absolutista, decidió que el lugar pasara a llamarse Paseo de la Reina. Esta medida buscaba recuperar para la monarquía un espacio que consideraban "usurpado" por la figura de Quiroga.
Bajo el mando del gobernador militar Iriberri (1829), el paseo experimentó la reforma y una de sus mejoras más significativas para consolidarse como zona de recreo.
Se realizó una extensa plantación de álamos, a los que se sumaron más tarde limoneros y rosales que aportaron alegría y color al entorno.
El mobiliario y las estructuras que se instalaron fueron bancos laterales, y una regia escalinata de acceso y una hermosa fuente circular en su tramo final.
El recinto fue delimitado por verjas y se colocaron pilares decorados con jarrones en sus extremos, además de construirse una glorieta arbolada.
Una vez finalizadas las obras en (1830–1887), el paseo se erigió como el principal punto de Epicentro Cultural y Social para el ocio alicantino.
En el cual se celebraban grandes Verbenas y lo que antes eran eventos extraordinarios se convirtió en una tradición habitual en este espacio.
A partir de su inauguración, se instauró la costumbre de celebrar veladas musicales dos veces por semana.
Esta vibrante actividad social se mantuvo durante gran parte del siglo XIX, hasta que en 1887 el foco de las festividades y conciertos se trasladó al Paseo de los Mártires.
CREDITOS
PUBLICACION: El Paseo de Quiroga
EDITOR: G&C.Publicaciones
TEXTOS: Textos redactados por IA
Fotografías: Ilustración confeccionada por IA
SECCIÓN: HISTORIA
FECHA DE PUBLICACION: 06/05/2026 | Copyright ©
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