No es que la necrópolis de San Blas anduviera de una parte para otra sobre ruedas cambiando constantemente de lugar, no.
Me refiero a aquel antipático tranvía que en su parte delantera llevaba colgada una chapa metálica en la que se podía leer la palabra «Cementerio», y de esta forma daba una y otra vuelta a la ciudad, amargándonos la vida a diario por recordamos cuál era nuestra última morada.
De este modo, cuando estábamos sentados en la cafetería de la Explanada tomando un café o un refresco y pasaba el referido tranvía «gafe» del «Cementerio» nos sentaba mal lo que estábamos degustando en ese momento.
Y este malestar fue poco a poco generalizándose hasta que llegó a oídos del Ayuntamiento -mi abuelo personalmente hizo su protesta ante el propio alcalde-.
Un buen día, tras un pleno celebrado por la corporación municipal, se acordó eliminar este título de «Cementerio» yen su lugar el tranvía de marras lució a partir de entonces otro cartel que decía «Florida Alta», lugar en donde estaba situada la nueva necrópolis de la ciudad.Y así, aquí paz y allí gloria.

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REDACT@R: Raúl Álvarez Antón
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TITULO: El «cementerio» rodante | Copyright ©
SECCIÓN: RECORDAR ©
PUBLICADO EN: INFORMACION ©
FECHA DE PUBLICACION: 31/01/1999
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