Ahora que a diario nos traen los medios de comunicación tan lastimeras escenas diarias quiero paliar un tanto este sinsabor recordando a los muñecos que en mi niñez y aun para los mayores dieron sesiones de buen humor.
Y como quiera que hasta la fecha ha sido irrepetible el arte de aquel ventrílocuo que dominaba la voz gástrica sin que moviera lo más mínimo sus labios o mejillas.
Este gran ventrílocuo que gozó de la popularidad no solamente en Alicante sino en cuantos teatros actuaba fue el valenciano Pepe Sanz, quien con sus muñecos lograba entretener a la concurrencia con sus chistes y ocurrencias.
De sus muñecos preferidos y que popularizó en sus actuaciones en nuestro antiguo teatro de verano, destacaron y su recuerdo no olvidaremos jamás Don Liborio, Juanito el Travieso y El Torero.
Era de ver cómo la gozaba el público cuando Don Liborio agarraba la perra con aquel sermoncillo del desahucio que decía:
«Perón don José no me eche usted a la calle», y así una y otra vez hasta que el escenario se convertía en una auténtica carcajada.
Este sermoncillo lo asumimos gran parte de los alicantinos de entonces y lo repetíamos gritando queríamos resolver una cuestión impertinente.
Hoy vemos a través de la tele a varios ventrílocuos, que sin restarle mérito a su actuación dejan mucho que desear para parecerse a aquel impertérrito Pepe Sanz.
Durante muchos años fue Don Liborio y sus muñecos el amigo de todos y siempre encontraba a mano un chistecito para hacer reír y olvidar nuestras penas que también era muchas.

CREDITOS
REDACT@R: Raúl Álvarez Antón
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TITULO: Don Liborio y sus muñecos | Copyright ©
SECCIÓN: RECORDAR ©
PUBLICADO EN: INFORMACION ©
FECHA DE PUBLICACION: 14/03/1999
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