Hoy les llamamos Boys-scouts, pero en aquellos tiempos les llamábamos sencillamente exploradores. Tenían su cuartel-sede social en la calle de la Concepción y allí efectuaban en múltiples ocasiones sus exposiciones de trabajos manuales o artesanales como así plantaban sus tiendas de campaña. Eran los exploradores un numeroso grupo de jóvenes correctos muy educados, pertenecientes a destacadas familias alicantinas y que gozaban de la simpatía y admiración de todos los alicantinos, especialmente de las mocitas casaderas porque con sus uniformes (pantalón de pana marrón, blusa de dril del mismo color, sombrero de ala ancha y cuerda y pito en navaja pendiente de la cintura) ofrecían una imagen que gustaba mucho a las jovencitas de entonces por lo que tenían gran partido entre ellas.
Se clasificaban por patrullas y les distinguía de una a otra el color del pañuelo anudado al cuello, que ostentaban según la edad que tuvieran. Los exploradores, practicantes del escultismo realizaban sus excursiones dominicales que previamente anunciaban a través de la Prensa y así podía leerse, por ejemplo: «La patrulla de los Lobatos hará su excursión a la pinada de la Albufereta y deberán llevar comida para todo el día y cantimplora llena de agua».
En ocasiones además de la comida y la cantimplora con agua si la excursión era más larga se pedía llevaran una peseta para pagar el viaje de regreso en tranvía. Los exploradores, que tenían incluso himno propio del que recuerdo sus primeras estrofas decía «seréis para ser buenos, mejores cada día con este faro-guía cumplid vuestro deber. Exploradores niños y valientes...*, himno que se popularizó y solían cantarlo mucho los niños que éramos entonces.
A su vuelta de las excursiones solían hacer la parada en donde «rompían filas» en el Paseo de Campoamor y allí llegaban con sus mochilas al hombro y cerrando el cortejo un simpático «carrito paellero» que arrastrado por un borrico portaba los trébedes y paellas con que habían cocinado sus viandas a lo largo de su jornada de excursión.
Destacados nombres que luego han sido prestigiosos comerciantes en la ciudad como Correa, Várela, Espuch y otros militaron en sus filas en donde, llegado el carnaval, destacaban también algunos de ellos formando humorísticas Peñas que daban la nota simpática en las fiestas carnavaleras. Vaya pues nuestro recuerdo a aquellos que amaron a la naturaleza y al prójimo conjugándolo con ese, su hobby del escultismo.

CREDITOS
REDACT@R: Raúl Álvarez Antón
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TITULO: Aquellos exploradores Boys-scouts | Copyright ©
SECCIÓN: RECORDAR ©
PUBLICADO EN: INFORMACION ©
FECHA DE PUBLICACION: 01/11/1998
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