"Artículo sobre los caminos de la huerta de Alicante centrado en sus torres de defensa y su origen frente a los ataques berberiscos, y cómo funcionaba el sistema de vigilancia con la costa, las características constructivas de las torres, y un repaso de las principales que aún se conservan."

A l noreste de la ciudad de Alicante, entre lo que hoy son barrios y urbanizaciones como La Albufereta, La Condomina, Santa Faz o el Cabo de las Huertas, se extendía hasta hace apenas unas décadas una vasta huerta regada por las aguas del pantano de Tibi. Por sus caminos —el de Benimagrell, el de la Cruz de Piedra, el antiguo camino de Jijona— circulaban labradores, carros y acequias, y entre los cultivos de vid, algarrobos, almendros y olivos se alzaban, silenciosas y macizas, decenas de torres de piedra. Son las llamadas Torres de la Huerta de Alicante, uno de los conjuntos defensivos rurales mejor conservados del Mediterráneo español.

Durante los siglos XVI y XVII, la huerta alicantina vivía un momento de gran prosperidad. Gracias al sistema de acequias heredado de época andalusí y, sobre todo, al embalse de Tibi —construido en 1580 y considerado el primer gran pantano de Europa—, buena parte de estas tierras se dedicaba al cultivo de la vid. De aquellos viñedos salía el vino conocido como Aloque, antecedente del célebre Fondillón, y la partida de la Condomina llegó a ser una de las zonas vitivinícolas más productivas de la comarca.

Esa riqueza tenía un precio; convertía la costa alicantina en un objetivo apetecible para los corsarios berberiscos, que con nombres tan temidos como Barbarroja o Dragut protagonizaron durante casi dos siglos incursiones rápidas en busca de botín y de cautivos que después se vendían como esclavos. Frente a esa amenaza constante, propietarios y campesinos no tuvieron más remedio que fortificar sus haciendas.

La respuesta fue una red defensiva singular, sin apenas parangón en el resto del litoral mediterráneo: por un lado, las torres vigía de la costa, encargadas de detectar cualquier vela sospechosa en el horizonte; por otro, las torres de la huerta propiamente dichas, algo más alejadas del mar y levantadas junto a las casas de labor más importantes, sobre todo en torno a la Condomina.

El mecanismo de aviso era tan simple como eficaz; en cuanto una torre costera avistaba una nave hostil, encendía hogueras de día —columnas de humo— y luminarias de noche, una señal que se repetía de torre en torre hasta llegar al castillo de Santa Bárbara y avisar a toda la comarca. Al oír la alarma, los habitantes de las alquerías cercanas corrían a refugiarse en la torre más próxima, donde podían resistir un asedio gracias a sus reservas de agua y a sus muros, en ocasiones de hasta metro y medio de grosor, construidos con mampostería de piedra procedente de la Serra Grossa.

Lejos de la uniformidad, las torres de la huerta presentan tipologías variadas según su tamaño, su planta y sus detalles constructivos, aunque comparten algunos rasgos comunes:
- Plantas de tres a ocho metros de lado, casi siempre cuadradas o rectangulares, con muros muy gruesos capaces de resistir el fuego de mosquete.
- Distribución en altura, con dos o más plantas y acceso mediante una estrecha escalera de caracol que, en los casos más elaborados, podía inutilizarse parcialmente durante el asedio para dificultar el paso al atacante.
- Aspilleras —los estrechos vanos abiertos en el grosor del muro— desde las que se disparaba sin apenas exponerse, y que hoy siguen ofreciendo vistas privilegiadas sobre la antigua huerta, la Serra Grossa, la Albufereta o el castillo de Santa Bárbara.
- Cubiertas a dos aguas rematadas con teja árabe en algunos casos, frente a otras torres de remate almenado o coronado, más cercano al modelo militar clásico.
- Dependencias anexas —cuadras, bodegas, graneros— que formaban, junto a la torre, una pequeña unidad agrícola fortificada.

Su origen se sitúa, según los estudios de referencia sobre la arquitectura alicantina, entre la Baja Edad Media y, sobre todo, el siglo XVI, cuando se documenta la mayor parte de las construcciones conservadas.
Llegaron a existir más de cuarenta torres repartidas por la huerta —las fuentes varían entre treinta y tres y cuarenta y tres, según se cuenten también las ya desaparecidas—. El crecimiento urbano del siglo XX, que engulló buena parte del antiguo paisaje huertano bajo urbanizaciones y polígonos, se cobró varias de ellas. Hoy se conservan en pie alrededor de veinticinco, protegidas casi todas como Bien de Interés Cultural, aunque con estados de conservación muy desiguales: algunas han sido restauradas con esmero y conviven con viviendas o negocios; otras siguen abandonadas y amenazadas por la ruina.

Entre las más conocidas figuran la Torre Juana, la Torre Cadena, la Torre Sarrió —hoy sede de un centro de interpretación dedicado a todo el conjunto—, la Torre de las Rejas, la Torre del Ciprés, la Torre Santiago, la Torre Águilas, la Torre Boter, la Torre Villagarcía o la Torre Mitja Lliura, entre otras muchas que jalonan todavía los antiguos caminos de Benimagrell, la Cruz de Piedra o Santa Faz.

Aunque los viñedos y los algarrobales han cedido casi todo el terreno al asfalto y los chalets, seguir el rastro de estas torres sigue siendo una manera de leer la historia de Alicante al aire libre. Varias rutas señalizadas —circulares, de unos doce kilómetros, aptas para hacer a pie o en bicicleta— permiten recorrer buena parte del conjunto, desde La Condomina hasta la playa de San Juan, pasando por Santa Faz y Mutxamel. Es un paisaje ya muy transformado, salpicado de urbanizaciones, pero en el que estas torres de piedra continúan de pie como testigos mudos de cuatro siglos de vida agrícola, de ataques piratas y de una huerta que, aunque casi desaparecida, todavía puede reconocerse en sus caminos.
"Artículo elaborado a partir de fuentes documentales y divulgativas sobre las Torres de defensa de la Huerta de Alicante (Wikipedia, MARQ, Centro de Interpretación de la Torre Sarrió, blogs especializados como Alifornia y Plinthus, y trabajos de los arquitectos Marius Bevià y Santiago Varela)."

CREDITOS
PUBLICACION: Los caminos de la huerta de Alicante; un paseo entre torres de defensa.
EDITOR: Alicante Historica
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SECCIÓN:Historia
FECHA DE PUBLICACION: 25/08/2026 - 11:25 | Copyright ©

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