Como quiera que la mayoría de los comentaristas taurinos —con las debidas excepciones— no cesan de lamentarse de la poca embestida de los toros de hoy, me viene a la memoria el hecho de que ya en tiempos atrás nos quejábamos de lo mismo, y cuando salíamos de la plaza comentábamos la falta de acometida de ciertos astados y nos venía a la boca aquello de: «Pareixía un bou de Ca Parreño». Y es que Parreño cobró fama entre los comerciantes jugueteros de Alicante por la bonita estampa y calidad inofensiva de sus toros (de cartón-piedra, se entiende).

Don Julio Parreño tenía en el encristalado escaparate de su tienda, ubicada en la calle Mayor, una camada de toros de variados pelajes que encantaban a los niños y aun a los mayores. Eran toros bien modelados que, sobre una tabla de madera provista de cuatro ruedas, eran empujados a discreción para jugar al toro en las cuatro esquinas de las calles de nuestro barrio; y, naturalmente, no inferían cornadas y embestían el tiempo que quería su empujador.

En Casa Parreño —tío mío, por cierto— se podían adquirir, además de los toros, unos atractivos escudos formados por un capotillo con su esclavina bordeada con un galón dorado y, tras él, cruzadas un par de vistosas banderillas y un estoque, rematado todo ello por una rizada montera que figuraba en lo alto.

CREDITOS
TITULO PUBLICACION: Els bous de Casa Parreño.
EDITOR: Información de Alicante
REDACTOR-TEXTOS:  Raúl Alvarez Antón
Fotografías: Ilustración realizada con GEMINI IA.
FUENTE DE LA PUBLICACION: informacion.com
FECHA DE PUBLICACION: 26 Octubre, 1997 | Copyright ©

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