La estación de la Marina

Hubo un momento en el que la organización portuaria, los ferrocarriles de Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), los de Andalucía y la Marina representaron un bien para la ciudad. Pero estas empresas también constreñían el desarrollo al crear zonas de dominio en las que nada podía programar el Ayuntamiento.

REDACTOR: D. Enrique Cutillas Bernal ©

Aun hoy tenemos problemas con zonas del puerto, el soterramiento de vías o el proyectado paseo de Gomis hasta la cercana Albufera. Curiosamente, esta última empresa —la del tren de la Marina— recibía totalmente gratis de la ciudad el chalet de Mancha, que había servido de Asilo, y en él establecía las oficinas de la compañía al iniciar las obras.
En 1905, el director de la compañía presentaba un proyecto para construir la estación terminal cerca del muelle, «frente al Hotel de Roma», en unos terrenos que la Ciudad debía solicitar al Puerto «para dominio público». Los informes de la Comisión de Ornato y del arquitecto municipal fueron contrarios: no se debía aceptar por el bien de Alicante, pues el tendido de vías haría desaparecer «el paseo arbolado de la playa o paseo de Gomis».

La sociedad solicitaría entonces el apoyo del ingeniero de Obras del Puerto, y este aconsejaba situar la estación de la Marina frente a la plaza de Ramiro, respetando el «cómodo e higiénico paseo cuya prolongación hasta la Cantera y siempre a orillas del mar, es el sueño acariciado por todo bien alicantino».
Ornato volvería a negarse, aun reconociendo que era justo «que el Estado ceda los terrenos de dominio público para el establecimiento de vías férreas». Pero también lo era, y con más razón,
«...que no se perjudique a nuestra Ciudad creándole nuevas barreras y estorbos que hagan aún menos fácil el ya ahora difícil acceso a los balnearios; pues si mucho se beneficia el comercio con la afluencia de líneas férreas que son venero de riquezas, no es despreciable el no menos considerable ingreso que representa para el mismo comercio la afluencia... del sinnúmero de bañistas que vienen a disfrutar de nuestra playa y nuestras brisas».

Intereses
Denegar el permiso era un mal para la compañía, pero sería muy pequeño en relación con los «sagrados intereses» de la Ciudad. El arquitecto analizaba la situación a la que estaba sometida la población desde años atrás, cuando la compañía Madrid-Zaragoza-Alicante había levantado el nivel de sus líneas y establecido obras muertas para depositar vagones y trenes enteros, convirtiendo en estación un sitio tan necesario para el tránsito público, donde no debía haber existido más líneas que las indispensables para entrar en los muelles de Levante.
Lo lógico era que la zona que la Junta de Obras del Puerto no utilizara para sus necesidades portuarias volviera al dominio público, pero para el público solamente, para Alicante, mas no para futuros aprovechamientos de ninguna empresa, pues de todos era sabido que sobre esa zona existen servidumbres desde la fundación de Alicante que no pueden desaparecer.

La Comisión de Ornato dejaba claro que todos los actos de las compañías de ferrocarriles y de la Junta del Puerto se realizaban «en beneficio propio y en su defensa... sin atender para nada los intereses generales del vecindario, que son mucho más respetables que los particulares de las compañías».

Mal menor
Denegaban así los dos proyectos de estación y, como mal menor, concedían su edificación al final del paseo de Gomis. Dejaban entre este paseo y la nueva terminal una plaza para establecer la salida de carruajes y el estacionamiento de los que esperaban, siempre y cuando la sociedad de la Marina respetara:
«...un espacio para poder proseguir, a costa del municipio, dicho paseo, siempre a orillas del mar, y sentando en el sendero del mismo el menor e indispensable número de vías».

Remarcaba la comisión que todos debían saber que sólo el pueblo, de quien Vuestra Señoría ostenta la representación, es quien ha hecho desde tiempo inmemorial grandísimos sacrificios para mejorar la zona insalubre y antihigiénica, ganando terrenos al mar, por lo que el vecindario era preferente «a todas las entidades que reclaman la posesión de dicha zona».
Hoy seguimos igual. Valencia ha rescatado parte de la zona lúdica portuaria; aquí, antes y ahora, estamos «a verlas pasar». Y eso que hoy conocemos que la estación de la Marina fue autorizada con la condición explícita de dejar terrenos libres para ampliar el paseo hasta la Cantera.

CREDITOS
PUBLICACION: La estación de la Marina
EDITOR: Información de Alicante
TEXTOS: Enrique Cutillas Bernal
Fotografías: IA/Información/Archivo Municipal/Sanchez/Soriano/Carratalá/Arjones/E.Bañon. etc.
SECCIÓN:Historias de Aquí
FECHA DE PUBLICACION:11/10/1998 | Copyright ©