Hoy que vuelve a estar en candelero municipal la Estación de Madrid por su ubicación y el soterramiento de las vías, me viene al recuerdo aquel simpático reloj grande de pared que existe en la antigua fachada principal de nuestra emblemática estación.
Un reloj grande con esfera de números romanos y cristal tapando la misma con moldura, color caoba de forma octogonal. Reloj que cumpliendo su cometido marcaba las horas pero de una manera singular. Y digo esto porque minuto arriba minuto abajo la marcaba, en cifras redondas, con un casi cuarto de hora de adelanto a la que generalmente conocíamos en Alicante como «hora oficial» a tenor de la que escuchábamos por la radio. Y es que nuestra situación geográfica difiere de la de Madrid y de ahí la diferencia horaria que este reloj de la Estación señalaba día tras día dando en algunas ocasiones las consiguientes sorpresas a quienes al pasar frente a la estación contrastaban la hora de ese reloj con la hora que marcaba el suyo, de pulsera o de bolsillo y obligaba, en ocasiones, a acelerar el paso, dudando ya de la hora, para no llegar tarde a las citas convenidas por los consultantes de la hora.
Era ésta una hora característica de la estación que era motivo de comentarios para quienes nos visitaban y comprobaban la diferencia horaria existente entre Alicante y el resto de España. Recuerdo también que hace varios años cenando con un directivo adjunto a la dirección central de la Renfe y al sacar él a colación el proyecto de construcción de un gran boulevard de la Renfe en los terrenos que en su día desalojara la estación por su traslado, comentábamos la ornamentación de dicho boulevard.
Yo le insinué la reconstrucción de la antigua fachada, columnada, que identificaba a la estación y aquel simpático reloj que llevaba la hora adelantada, así como la construcción de una réplica del característico templete que existió desde el año 1911 hasta hace poco tiempo en la plaza de Navarro Rodrigo en Benalúa. Ambas cosas le parecieron excelentes para ese proyectado boulevard, aún más porque hablábamos de «proyecto», pues todo quedó en esto, que es lo mismo que «en aguas de bórrajas» como decimos castizamente.
Pero estamos a tiempo de poder hacer realidad lo que hablé aquella noche mientras cenaba en el Casino con un directivo de la Renfe.

CREDITOS
REDACTOR: Raúl Álvarez Antón
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TITULO: El reloj de la estación | Copyright ©
SECCIÓN: RECORDAR ©
PUBLICADO EN: INFORMACION ©
FECHA DE PUBLICACION: 15/11/1998
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