Hoy no voy a referirme a esa feliz gestión llevada a cabo por nuestro alcalde para que la Fábrica de Tabacos permanezca en Alicante. No. Gracias amigo Luis por cuanto haces y hagas por este nuestro querido Alicante.
Voy a referirme a un hecho que viví en mi niñez allá por los años treinta. Paseaba yo de la mano con mi abuelo por la calle de San Vicente cuando una modesta persona sencillamente vestida se aproximó a mi abuelo al que al parecer conocía y le dijo: «Señor Antón, le voy a dar una noticia que estoy seguro le llenará de contento como a mí. Voy a ser más rico que el señor Pilis Morris (por Philips Morris)... Pero, sentémonos aquí a tomar un refresco, que pago yo, porque voy a ser muy rico y se lo contaré todo».
Y en efecto, nos sentamos los tres en un velador de mármol frente al mismo Magritas Club y este amigo que, según mi abuelo, vivía en una humilde vivienda de planta baja en el barrio de San Antón pegado a la falda del castillo comenzó su perorata: «Usted sabe señor Antón, porque en otra ocasión se lo he dicho, que en mi cabeza está la idea desde hace muchos años de plantar tabaco en Alicante, pero no me llegan lo que dicen son obligados permisos».
Pero como ahora estamos en la República, y tengo un amigo republicano de los pies a la cabeza metido en Madrid en eso de los ministerios, pues me ha llamado para decirme que está haciendo gestiones sobre mi proyecto y que todo parece va por buen camino, y me dice que dentro de poco recibiré el permiso para plantar no solamente una planta de tabaco sino hasta 44.000 plantas de tabaco en toda la provincia. Fíjese usted, 44.000 plantas.
Casi las mismas que tendrá plantadas la isla de Cuba. Así, que imagínese usted el negocio que voy a hacer. La Fábrica de Tabacos de Alicante se va a quedar pequeña para hacer los puros “Benacantil” y “Tossalet” lo que yo digo, a ganar más doloros, digo dólares, que el señor Pilis Morris. Ya le iré dando cuenta de cómo van las gestiones porque quiero que usted, como buen amigo que es mío, sea el primero en saberlo.
Vino el camarero, le pagó la consumición con una moneda de plata de 2 pesetas y se acabó la información. Verdad o fantasía, el caso es que la noticia la recogió la prensa de entonces, aunque muy tímidamente, y de este proyecto -verdad o no- ya nunca más se supo.
Y digo yo ahora que he leído y me informan que se quiere crear un fondo de tierra común para frenar el empobrecimiento de la agricultura alicantina, ¿podría ser posible que alguien heredero o no de aquel humildísimo vecino hiciera posible el cultivo de tabaco en la provincia de Alicante? Todo podría ser.

CREDITOS
REDACTOR: Raúl Álvarez Antón
PORTADA: www.informacion.es ©
TITULO: Alicante y el tabaco | Copyright ©
SECCIÓN: RECORDAR ©
PUBLICADO EN: INFORMACION ©
FECHA DE PUBLICACION: 08/08/1999
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